La recién elegida primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se espera que adopte políticas fiscales y monetarias de corte expansivo, lo que podría impulsar las acciones japonesas pero presionar al yen.
El Partido Liberal Democrático de Japón (PLD) celebró una segunda vuelta para la elección de su liderazgo, que resultó en la victoria de Sanae Takaichi. Si, como se espera, es confirmada por el Parlamento (alrededor de mediados de octubre), se convertirá en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra de Japón. Su victoria en la segunda vuelta del fin de semana fue una sorpresa, ya que el candidato reformista Shinjiro Koizumi era ampliamente considerado el favorito. El resultado sugiere luchas internas entre facciones que buscan retrasar el relevo generacional en la dirección del PLD.
El yen japonés (JPY) probablemente se vea bajo presión relativa, ya que los mercados perciben a Takaichi como una dirigente fiscalmente flexible, con una preferencia por una normalización monetaria más gradual de lo que el mercado ya había descontado. La incertidumbre en torno a los objetivos fiscales y una mayor probabilidad de intervención gubernamental en la política monetaria podrían generar más dificultades para el yen. Con todo, en un contexto de dólar estadounidense débil (o menos fuerte), no se espera una depreciación abrupta del tipo de cambio bilateral, aunque el yen probablemente rinda por debajo de otras divisas principales hasta que haya mayor claridad política.
El impacto a corto plazo sobre los bonos del gobierno japonés (JGB) probablemente sea menor o incierto, ya que dependerá de los nombramientos en el gabinete de Takaichi y del rumbo real de sus políticas. Por ejemplo, la designación de un ministro de Finanzas conservador, perteneciente a una de las facciones tradicionales del PLD, podría mitigar las dudas sobre el descontrol fiscal. No obstante, los esfuerzos para aliviar de inmediato las dificultades del coste de vida, a través de un presupuesto suplementario de fin de año, podrían incluir subvenciones y créditos fiscales a los hogares de ingresos bajos y medios, medidas que serán examinadas de cerca por los mercados.
Durante un tiempo persistirán las preocupaciones sobre la estabilidad del gobierno, a medida que las negociaciones políticas y las tensiones de coalición tomen protagonismo. Se prevé que, tras proporcionar alivio inmediato mediante subsidios y créditos fiscales, el siguiente paso sea reducir el impuesto sobre las ventas o eximir ciertos productos alimentarios básicos. Esto requerirá una reforma legislativa respaldada por una mayoría simple en ambas cámaras del Parlamento. Pero dada la minoría del PLD y las probabilidades de conflictos internos, es posible que haya que llegar a acuerdos con los partidos de la oposición; de no lograrse, podrían convocarse nuevas elecciones para obtener un mandato más claro. Estas incertidumbres podrían limitar el potencial de recuperación del yen.
Las acciones japonesas probablemente tengan un mejor desempeño en los próximos días, ya que la nueva primera ministra es vista como moderada y flexible, y su orientación de política macroeconómica apunta a unas condiciones financieras más relajadas y duraderas. Un mayor estímulo fiscal, un crecimiento nominal del PIB más firme, un yen relativamente más débil y menores probabilidades de aplanamiento (o incluso de re-empinamiento) en la curva de rendimientos de los JGB, son factores positivos para la renta variable. Sin embargo, cualquier repunte podría frenarse si el Banco de Japón decide subir los tipos de interés en alguna de sus próximas reuniones, el 30 de octubre o el 19 de diciembre.
En resumen, protegerse ante los riesgos de caída del yen parece prudente en medio de la incertidumbre actual, aunque aún no hay motivos para preocuparse por un gran desvío fiscal ni por una insostenibilidad de la deuda pública. El primer ministro saliente, Ishiba, había mantenido una política fiscal estricta, reduciendo el déficit primario hasta solo el 0,8 % del PIB, su nivel más bajo desde finales de los años 90. El fuerte crecimiento nominal y la disciplina fiscal también contribuyeron a reducir la carga de deuda pública, que pasó del 226 % del PIB a finales de 2020 al 210 % a mediados de 2025. Además, el aumento reciente de las primas por plazo y de los rendimientos reales, que parecen excesivos frente a los de otras economías avanzadas, sugiere que las sólidas dinámicas de deuda de Japón y las atractivas valoraciones de los JGB (especialmente en los tramos largos) ofrecen cierto aislamiento frente a la incertidumbre política.
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PIB (Producto Interno Bruto): valor total de los bienes y servicios finales producidos dentro de un país en un periodo determinado.
Prima por plazo (Term premia): rendimiento adicional que los inversores exigen por mantener un bono a más largo plazo en comparación con uno de corto plazo.
Rendimientos reales (Real yields): tasa de interés que recibe un inversor en bonos gubernamentales después de descontar la inflación.
GU-722 - 30 Octubre 2026